Carmen, Javier, Javi y Darío presentan su quehacer diario a familia y amigos. Desde Rotterdam (Holanda) os mantenemos informados de todo lo que nos envuelve en nuestras vidas.
Rotterdam
martes, 18 de noviembre de 2014
lunes, 13 de octubre de 2014
Sobres las cervezas trapistas
Aunque hay muchos monasterios trapenses dispersos por el mundo, sólo unos pocos elaboran las así llamadas cervezas trapenses. A día de hoy estas son:
Achel, tanto en Bélgica (Hamont-Ache) como en Holanda (Valkenswaar). POR VISITAR.
Chimay, en Baileux, Bélgica. VISITADA.
La Trappe, en Berkel-Enschot, Holanda. VISITADA.
Orval, en Villers-devant-Orval, Bélgica. VISITADA.
Rochefort, en Rochefort, Bélgica. VISITADA.
Westvleteren, en Vleteren, Bélgica. POR VISITAR.
Westmalle, en Westmalle, Bélgica. VISITADA.
Mont des Cats, en Godewaersvelde, Francia. POR VISITAR.
Engelszell, en Engelhartszell an der Donau, Austria. POR VISITAR.
Zundert, en Zundert, Holanda. POR VISITAR. Esta será probablemente la próxima excursión que hagamos.
Spencer, en Spencer, Massachusetts, EE.UU.. POR VISITAR.
Estas cervezas son generalmente turbias, de fermentación alta, con la excepción de La Trappe Bockbier que es una lager fuerte. Deben ser preparadas respetando los criterios definidos por la Asociación Internacional Trapense si quieren poder llevar el logo «Authentic Trappist Product» (ATP), emitido por esa asociación. La cerveza del monasterio de Mont des Cats lleva el logo de ATP pero se produce en el monasterio de Chimay, ya que sus instalaciones fueron destruidas por un bombardeo en 1918 durante la 1a Guerra Mundial.
Para que una cerveza pueda ser calificada de “trapense”, debe de responder a una serie de criterios estrictos:
- La cerveza tiene que estar elaborada dentro de las paredes de una Abadía trapense, por los monjes trapenses o bajo su control.
- La cervecería debe depender del monasterio y la cultura de empresa debe inscribirse en el proyecto monástico.
- Generar beneficios no es el objetivo de la cervecería. Una parte de los beneficios se destina a la subsistencia de los monjes y al mantenimiento de la Abadía; el resto sirve para pagar las obras caritativas y las personas necesitadas.
Vuestro futuro
Este fin de semana, estando de guardia el viernes y domingo en el hospital, mientras plácidamente tecleo en mi Mac, todavía en la cama, me digo: Voy a responder, tengo necesidad de clamar por todo lo que veo y oigo. Los rayos de luz entran por la ventana y parcialmente me ciegan. Veo que el día despierta húmedo. Pero el sol ha salido y las próximas horas no lloverá. Es la vida misma, hay momentos que tienes que aprovechar porque no sabes qué es lo que te espera.
PD: Te parecerá que me he salido por los cerros de Úbeda, que he tocado muchos "palos", pero parece que he sido víctima de una lluvia de ideas y pensamientos masivos que se han apoderado de mis centros nerviosos superiores. Pido perdón por ello.
sábado, 11 de octubre de 2014
Directo a Rotterdam-Den Haag
Tomado de El Mundo, 10 de Octubre de 2014. A ver si os animáis. No todo va a ser Ébola y tarjetas ¨black¨.:
Aunque para algunos resulta difícil recordarlo, Holanda no se acaba en Amsterdam. Y para demostrarlo ahí están Rotterdam y La Haya, dos destinos extraordinarios que se pueden explorar en un mismo viaje. Sobre todo si se vuela directamente con Transavia desde Madrid, Barcelona u otras ciudades españolas al pequeño aeropuerto que comparten. Es verdad que se puede llegar a cualquiera de ellas desde Schiphol, donde vuelan otras muchas aerolíneas, incluida Iberia Express desde hace unos meses, pero está demasiado cerca de Amsterdam y de todas sus tentaciones.
Desde el Aeropuerto de Rotterdam-La Haya se está a unos minutos en autobús del centro de esta metrópolis que no para de reinventarse y siempre se guarda más de una sorpresa. Por muy a menudo que se visite.
Si hace apenas unos meses nos seducía con una reluciente nueva estación de tren o con De Rotterdam, el edificio más alto del país y sin duda una de las obras más ambiciosa del estudio OMA, dirigido por Rem Koolhaas y que alberga el emblemático NHow, ahora nos propone que visitemos la antigua fábrica de café, té y tabaco Van Nelle. Ésta acaba de ser declarada Patrimonio de la Humanidad al ser uno de los pocos ejemplos de edificios industriales modernos de los años 20 que ha llegado prácticamente intacto hasta nosotros. Fue diseñado por Brinkman & Van der Vlugtel, el mismo estudio que el de la Casa Sonnefeld, que se puede visitar con la entrada que da acceso al NAI (Insitituto Holandés para la Arquitectura).
Otra novedad es el proyecto que está desarrollando ZUS para recuperar zonas de la ciudad abandonadas y sin aparentes posibilidades de recuperación, pero que ya se han convertido en lugares realmente atractivos. Todo ello unido por el Luchtsingel, un serpenteante puente amarillo de madera financiado de una forma novedosa y original.
Pero también nos invita a conocer Markthal, su nuevo icono, el mercado cubierto que ha creado MVRDV, conocido en España por obras tan carismáticas como los edificios Mirador y Celosía, en el barrio madrileño de Sanchinarro. Se trata de un edificio realmente sobrecogedor con apabullantes murales de Arno Coenen que ya se ha transformado en una atracción turística de primer nivel.
Quien se quede con ganas de ver más obras de estos arquitectos sólo tienen que coger el metro y acercarse a Spjkenisse, una población muy cercana donde han creado un barrio que incluye una montaña de libros, una de las bibliotecas más originales que se puedan ver en Europa. Tiene la forma de un inusitado zigurat inmerso en un invernadero. Por otra parte, en Schiedam, otra ciudad histórica a sólo diez minutos en metro del mismo centro de Rotterdam, han remodelado su museo de arte contemporáneo recuperando una antigua capilla barroca en el edificio donde está ubicado y que ahora se ha convertido en una deslumbrante entrada al museo.
En lo que también son especialistas en Rotterdam es en hoteles singulares. Y en estos últimos meses destacan dos. Un divertido y altamente tecnológico Citizen M, donde todo funciona desde la tablet que encontramos en cada una de las habitaciones, con precios más que razonables, y King Kong, un albergue de nueva generación en el corazón de Witte de Withstraat, una de las calles más atractivas del centro.
En metro también se puede ir en una media hora al mismo centro de La Haya (una tarjeta de transporte válida para un día de forma ilimitada, cuesta 7.10 euros), donde también están pasando cosas importantes como haber duplicado el espacio del Museo Mauritzius, una de las galerías de arte más importantes de esta parte del mundo en la que se pueden ver obras tan carismáticas como La Joven de la Perla de Vermeer o varias de Rembrandt , incluida su Lección de Anatomía. Y en el Gemeent Museum hasta marzo del 2015 se puede ver una estupenda exposición dedicada a Mark Rothko.
Si todavía no se han convencido de lo apetecible que puede ser un fin de semana en esta parte de Holanda, durante este otoño está previsto que se sucedan tanto en Rotterdam como en La Haya, un montón de festivales, como uno dedicado al jazz a principios de noviembre.
martes, 30 de septiembre de 2014
Nota de prensa
Ruta cervecera por el Sur de Bélgica
Siguiendo con nuestros planes de visitar con nuestros amigos Adela y Paul todas las abadías trapenses que elaboran cerveza, en esta ocasión hemos escogido las de Orval y Rochefort, en el sur de Bélgica, muy cerca ya de la frontera francesa.
Nos hemos alojado en un hotel de la ciudad de Bouillon. En este lugar también hemos degustado productos que se elaboran en cervecerías (fábricas) locales y que, desgraciadamente, no se pueden encontrar en otros lugares. El viaje ha merecido la pena. Hemos comido, bebido y reído de lo lindo. Ya estamos haciendo planes para visitar la próxima abadía trapense. Javier
Fin de semana de la cerveza en Bruselas
Este evento se da cita todos los años en la Grand Place (en francés) o Grotte Markt (en flamenco), un lugar digno de visitar por el resplandor de los edificios que la rodean, conjunto arquitectónico del siglo XVII y declarado Patrimonio de la Humanidad en 1998 (Hôtel de Ville, la Maison des Ducs de Brabant, el Musée de la Ville de Bruxelles, la Maison du Roi, etc.).
"La niña bonita de Bélgica es su cerveza: con un tamaño similar al de Galicia, el país es responsable del 1% de la producción mundial de cerveza y cuenta con más de 150 cervecerías (fábricas, que no bares), alrededor de 700 marcas y unas 1.500 variedades.
Bruselas se convierte entre el 5 y el 7 de septiembre en la capital de la malta, la cebada y el lúpulo con desfiles, ceremonias… Y cerveza. Mucha. Belgian Beer Weekend permite a sus fieles probar tantas como quieran (o puedan), hablar con los productores y conocer su realización y secretos, así como aprender a servirla sublimando sus matices.
Profundamente arraigada en su cultura, la cerveza es más que una bebida para los belgas. Refrescantes, fuertes, blancas, rubias, ámbar, rojizas, negras, afrutadas, dulces, amargas, ácidas, de fermentación alta, baja, espontánea o mixta (estas dos últimas, exclusivas de Bélgica), de abadía, trapenses… Las hacen de todos los colores y sabores. Y, claro, luego vienen las manías: no todas se sirven igual y muchas tienen su propio vaso, diseñado ad hoc para mantener la temperatura adecuada y realzar su sabor, aroma e, incluso, color."
Hasta aquí todo bien, pero hay que hacer algunos matices. No sabéis la cantidad de gente que se congrega. Eso significa tiempo de espera en las colas. Colas para comprar las chapas (con las que se pagan las cervezas y el depósito por el vaso específico del stand), colas para entrar (es de aforo limitado). Una vez dentro y dependiendo de la cantidad de gente, dar la vuelta al recinto puede durar horas. Si no fuese porque se encuentran cervezas que en ningún otro lugar encontrarías, el precio que se paga es más alto de lo habitual. Y normalmente el vaso de cerveza suele ser pequeño, 25 cl. En fin, un negocio para los expositores.
Tuvimos poco tiempo para hacer turismo por Bruselas. Pateamos el centro y comimos en uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad.
En cuanto al alojamiento, disfrutamos en un Bed & Breakfast en el sur de la ciudad, que nos devolvió por unos días al Siglo de Oro de los territorios de Flandes. Como más valen unas imágenes que las palabras, os dejamos con un videoclip de nuestra escapada. Javier
